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Así es el antes y después de los hilos tensores, el tratamiento de rejuvenecimiento más pedido.

Los expertos nos explican todo sobre los beneficios, el procedimiento, el precio, la duración y los resultados que ofrece el método para ver rejuvenecida tu cara después de los hilos tensores.


ELENA OLIVEROPublicado · 5 de julio de 2023, 07:53 h

El párpado caído es uno de los problemas que más padecen las mujeres de más de 50 años, aunque puedes nacer con el ojo encapotado de nacimiento. Esto le quita apertura y amplitud a la mirada, envejeciéndola automáticamente. Y, la mejor solución actual para ello son los hilos tensores. Este tratamiento de medicina estética es de los más pedidos de los últimos años por sus asombrosos resultados en reafirmar la mirada. El antes y el después de los hilos tensores te dejará boquiabierta

Levantan la piel y la tensan, reduciendo arrugas y reestructurando la zona para que parezca que te has hecho un lifting en la mirada. El rejuvenecimiento es inmediato y se trata de una técnica mucho más fácil de practicar que otras, pero con los mismos o mejores beneficios. Si padeces de flacidez en el contorno, los expertos nos cuentan qué son los hilos tensores, cómo funcionan y todo lo que debes saber antes de hacerte el procedimiento.


Qué son

El tratamiento con hilos tensores se basa en emplear unos hilos en la piel capaces de reafirmar, disminuir las arrugas, redefinir los contornos y elevar la mirada. Estos producen un efecto tensor, así como están hechos de materiales biocompatibles que se absorben en el organismo para promover la producción de colágeno natural.

«Tienen forma de hilos, es el mismo hilo que se utiliza para la sutura cardíaca. Son hilos de PDO, una microesfera que se abre y no tensan- en realidad están mal llamados hilos tensores-. Lo que hacen es crear tejido a su alrededor porque el tejido que surge está lleno de colágeno y elastina y por eso la piel tiene efecto de piel estriada al crear tejido nuevo interno», explica Carmen Navarro, directora de los centros de belleza Carmen Navarro.

Existen varios tipos, siendo los más comunes aquellos de polidioxanona (PDO). Esta clasificación depende la composición y morfología de los hilos en sí. Están aquellos espiculados, con forma dentada que cuentan con mayor agarre y se disponen en zonas que padecen de más flacidez. También los de multifilamente que ofrecen un efecto relleno para las arrugas. Y, la otra categoría es la de monofilamente, los cuales se pueden depositar en el rostro, aunque incluso se usan en áreas del cuerpo.


Cómo funcionan

Lo primero es hacer un diagnóstico previo del tipo de piel, fisionomía y necesidades específicas ya que se puede necesitar de un tratamiento complementario o hacer este como tal, si queremos que no se noten una vez puestos y el resultado sea del todo natural. Una vez valorado esto, pasamos a la colocación de los hilos tensores.

Por eso, no funciona igual en todo el mundo sobre todo en aquellas con piel fina u otra condición. A colación de esto, Carmen Navarro dice «Los recomendamos en pocas ocasiones porque aunque debemos valora el tipo de hilo aplicado (PDO, espiculado… de oro para vehicularizar más rápido el producto…) no debemos olvidar que inflama la cara porque hay que poner una cantidad importante. Y cada hilo implica un pinchazo».

También especifíca que «en pieles que la arruga no tenga mucho peso tampoco los recomendamos porque no provoca un efecto lifting a pesar de la creencia popular. Puede ser una alternativa en arrugas de cuello que no se pueden rellenar con ácido hialurónico ya que funciona al crear tejido nuevo y la arruga se estira».

Como su propio nombre indica, su función tensar y levantar la piel, normalmente del rostro o decolleté, para conseguir una mejora de la firmeza visiblemente y la disminución de arrugas y líneas de expresión. Es un procedimiento con acción antiedad que trabaja a nivel cutáneo y subcutáneo para el rejuvenecimiento de los tejidos.

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